En muchas
iglesias de Miami hay unas peceras para albergar a la gente con niños
mientras dura la misa. Estas peceras te hacen sentir que estas en una aduana o
en la antesala de una consulta médica, pero no en una iglesia.
Evito los templos donde hay estos cubículos para un falso silencio.
“Dejad que los niños vengan a mí” dijo el Maestro y a nosotros se nos ocurrió que sería conveniente hacer unas peceras.
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