La madre se acercó al obispo para
hablarle, su joven hija la seguía:
“Padre vengo para que usted aconseje a
la niña, que no quiere ir con las amigas
a Varadero.” “Padre que nos vendría bien una entrada en divisas pero esta niña
no quiere.”
El obispo, perplejo, le explicó
a la madre que en modo alguno podía
dar ese “consejo” a la “niña”.
Esa noche la cena fue un vaso de leche
y estuvo hasta muy tarde en el sagrario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario