El sacristán a
veces se cansa de lo que hace y quisiera escribir un poema. Uno de sus lecturas preferidas es el Libro de
Isaías, “serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el
cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño será su
pastor.”
El lobo de Isaías, sólo en la forma era la misma bestia que antes se nutría del cordero.
El lobo de Isaías, sin corazón de lobo, en el umbral espera,
con la pregunta que también fue suya.
Si quisieras el camino del Maestro quien te lo impediría.
Y el sacristán anda inquieto en el templo,
sin saber qué hacer
pasa los días.
El lobo de Isaías, sólo en la forma era la misma bestia que antes se nutría del cordero.
El lobo de Isaías, sin corazón de lobo, en el umbral espera,
con la pregunta que también fue suya.
Si quisieras el camino del Maestro quien te lo impediría.
Y el sacristán anda inquieto en el templo,
sin saber qué hacer
pasa los días.
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