13 de septiembre de 2013

Acta de advertencia

Puedo guardar tu tiempo;
soy un dios.
 
Hermenéutica del hacha,
breve espacio en que estás
solo, olvidado, muerto.
 
Tengo toda la rabia,
quiero llevarme a tu mujer y lo hago.
¿Ella podría no desear a un dios?
 
Quedaste en mi puño
en mi estómago férreo;
yo te puedo tragar
y llevarme a tus hijas.
¿Ellas podrían no desear a un dios?

Ingrato
desertor de este miedo,
te dejaré sin palabras,
sin garganta.
No habitarás en la memoria
de los que dejaré tras de ti,
porque cualquier recuerdo
se parecerá a tu vida
y tu vida me pertenece.
¿Acaso podrías no desear a un dios?

¿Por qué miras así a tu dios?
¿Por qué?
 

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