1 de agosto de 2013

Sobre “Lo que se ha salvado del olvido” un libro de Juan Cueto-Roig


El olvido es una forma de supervivencia, un mecanismo de defensa que nos ayuda a vivir. Sin la capacidad de olvidar, moriríamos. El escritor Juan Cueto-Roig explora en este libro esa zona de la existencia que pervive entre el olvido y la memoria. Quizás el autor necesitaba ese regreso porque como diría el gran filósofo Ortega y Gasset “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Lo que se ha salvado del olvido, reúne una secuencia de estampas y poemas donde no sobran ni faltan palabras; pero es, en su unidad, un relato de introspección, de búsqueda, de preguntas acendradas en el valor de un sufrimiento que a todas luces no ha sido estéril.

La lectura de esta obra me ha dejado una honda impresión, es por eso que me animo a expresar el buen sabor que ha dejado en mi espíritu su lectura. No hay espacio para la frivolidad en este libro, de elegancia labrada en el fuego. Ni reproche lastimero, ni autocompasión. Este retrato de familia, marcado por la orfandad, no es en modo alguno un ajuste de cuentas con la vida, aunque se dibuje con firmeza lo feo, lo egoísta, lo agónico de unos personajes y una época que nos hablan de una humanidad que es también la nuestra.

El autor, que en todo momento intenta ser fiel a los recuerdos y sensaciones de su niñez, nos brinda, de este modo, una singular perspectiva de la sociedad y la Iglesia Católica cubana en los años cuarenta y cincuenta. Una etapa que ha sido falsificada de un modo sistemático por la historia oficial del castrismo, y edulcorada, con singular tenacidad, por la dura experiencia de este largo exilio.

Desde su coherencia, el testimonio de Cueto-Roig responde a muchas preguntas que nos hacemos los que no vivimos en aquellos años de particular importancia en la historia de la nación cubana. Lo que se ha salvado del olvido nos sitúa ante esa verdad que sólo consigue el que ha sido capaz de buscar en lo hondo de la conciencia, con el auxilio de una formación rigurosa y una amplia cultura.

Agradezco a Juan Cueto-Roig este regalo, ético y estético, que es Lo que se ha salvado del olvidoy a la Editorial Silueta por el acierto de publicarlo. Un libro vivo como un árbol, “el gran árbol del patio, el mismo árbol.

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