“No creo que los
políticos sean más corrompidos que los no políticos. Ni los apolíticos son
vírgenes virtuosos ni los opuestos, pútridos viciosos. La pasta humana es igual
en unos y otros. Las simplificaciones generalizadoras ofenden a la lógica y a la experiencia. Las acusaciones
frecuentes contra los hombres públicos casi siempre provienen de señorones muy
privados que son cómplices de los aurigas de la vida pública. Cuando alguien se
vende es porque alguien lo compra. El mercado ético también tiene su oferta y
demanda donde los intereses públicos se vuelven secretos, en cualquier
república bananera o huérfana de plátanos.”
José Ignacio
Rasco “Huellas de mi cubanía”
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