12 de noviembre de 2012

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“No creo que los políticos sean más corrompidos que los no políticos. Ni los apolíticos son vírgenes virtuosos ni los opuestos, pútridos viciosos. La pasta humana es igual en unos y otros. Las simplificaciones generalizadoras ofenden a la  lógica y a la experiencia. Las acusaciones frecuentes contra los hombres públicos casi siempre provienen de señorones muy privados que son cómplices de los aurigas de la vida pública. Cuando alguien se vende es porque alguien lo compra. El mercado ético también tiene su oferta y demanda donde los intereses públicos se vuelven secretos, en cualquier república bananera o huérfana de plátanos.”

José Ignacio Rasco “Huellas de mi cubanía”

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