28 de julio de 2012

En memoria de Oswaldo Payá Sardiñas

por Eduardo Mesa

Debo reconocer que soy un tanto ingenuo, siempre pensé que no matarían a Oswaldo, pensé que no se atreverían con su entereza, con su gigante estatura moral. No tengo duda alguna de que lo mataron, si al final de esa tiranía se descubre que fue un accidente pediré perdón por este post, pero sólo al final, cuando se abran los archivos de la ignominia y me desmientan.
Payá era un líder que entusiasmó a los jóvenes católicos de mi generación, recuerdo que se hablaba entre susurros de algunos hombres que a finales de los ochenta reimpulsaron el compromiso cívico de los católicos cubanos: Santiago Cárdenas y Oswaldo Payá eran los nombres que más se mencionaban,  nombres que provocaban nuestra admiración y respeto.

Oswaldo fue uno de los que se resistió a un excesivo “aggiornamento” que se propuso en el ENEC,  porque hay hombres que saben dónde está la verdad y permanecen aferrados a  ella. Los entusiastas de este  excesivo “aggiornamento” eran en general buenas personas, muchos de ellos amigos comunes,  que con el paso del tiempo renunciaron a ese espejismo de hallar puntos de encuentro entre la Iglesia y la Revolución. Es justo recordar que esto sucedió  en un contexto de “socialismo real” que se presumía eterno, como es justo honrar a los que no olvidaron en esas circunstancias tan difíciles el  viejo refrán que dice:  “de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”.

Oswaldo supo articular un movimiento nacional en una época en la que el castrismo ya había aniquilado cualquier vestigio de resistencia organizada, me consta la amplia simpatía que sentían por él en todas las diócesis además de La Habana. En las Jornadas Sociales en las que participé la palabra de Oswaldo era escuchada con beneplácito y respeto.  Nunca utilizó estos eventos como tribuna para los proyectos del Movimiento Cristiano Liberación, para Oswaldo la Iglesia era un lugar sagrado. Por eso me pareció un gravísimo error que no se le invitara a la última Jornada Social, de la que se excluyó también a Dagoberto Valdés, fundador de las mismas. Me parece oportuno recordar a los organizadores de estos eventos que en el caso de Dagoberto todavía se puede enmendar el error.

Oswaldo Payá Sardiñas fue un laico católico que buscó la Libertad para Cuba desde una ética cristiana, desde esa perspectiva coordinó esfuerzos, concibió proyectos, estrategias, propuestas,  en una reflexión y acción constante por el bien general de la Patria. Combinó  este quehacer con la fundación de una hermosa familia en un país donde esto es singularmente difícil.
Oswaldo Payá Sardiñas  amó a su Iglesia y nunca la utilizó, porque como he dicho antes para él la Iglesia era un lugar sagrado. Con esta reiteración termino mi pequeño tributo a un hombre grande, no vaya a ser que me gane el enojo y diga, lo que no debo decir, en este homenaje.

No tengamos la tentación de exclamar “pobre Payá”, porque Payá ha cumplido de un modo ejemplar la obra de la vida. “Bienaventurados los perseguidos por causa de la Justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.”






5 comentarios:

  1. Excelente Eduardo, justo reconocimiento a un hombre grande, fiel y digno discipulo de Jesus.

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  2. Respuestas
    1. Eduardo: Muy honesto y sincero homenaje el tuyo, tanto a Oswaldo como a mHarold. Gracias por tan sencilla pero correcta vision de lo que es un laico comprometido. Creo que la Iglesia en Cuba ha preparado un grupo de hombres capaces de proyectarse de manera efectiva en la sociedad para rescatar los valores y virtudes con los que P. Varela sonno. Una Iglesia joven, con bastantes contrastes en accion pastoral positivos y no tantos pero que ha promovido autenticos lideres preparados para hacer frente a la dificil tarea de reconciliacion nacional que esta por realizarse. Felicidades. Un abrazo. julio

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    2. Gracias Julio, honrar a Oswaldo y Harold es un deber. Un abrazo.

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