Por Eduardo Mesa
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Es significativo el hecho de que el gobierno de Raúl Castro rompiera sus propias reglas y aceptara la mediación de la Iglesia, otorgándole a ésta un reconocimiento institucional hasta ahora negado. Es un trago amargo para Raúl Castro la reunión con unos purpurados que colgaría con gusto de un alambre, pero más amargo aún sería reconocer institucionalmente a la oposición, este jarabe es muy difícil de tragar todavía.
El general sigue reprimiendo porque es su costumbre y porque no quiere que otros negros y mulatos, antiguos oficiales e internacionalistas, se envalentonen con los malos ejemplos de Fariñas y Zapata. Pero el garrotazo y la cárcel tienen un inconveniente: a más hombres presos más Damas de Blanco, mala ecuación ésta para el castrismo.
Por otra parte, la Iglesia anuncia una Jornada Social que pretende “practicar el diálogo y presentar argumentos desde la razón y el amor patriótico, para ayudar al país a encaminarse por senderos de encuentro, progreso y reconciliación.” Buena falta nos hace encaminarnos por esos senderos, la próxima convocatoria -o quizás ésta- podría ser más amplia e incluir a líderes de la oposición en la Isla y el exilio, líderes de distinto signo religioso y político, amén del gobierno y otros invitados. Soñar no cuesta nada y a veces los sueños se hacen realidad. Cabría esperar que a esta Jornada Social estén invitados Oswaldo Paya y Dagoberto Valdés, dos laicos católicos que intentan desde hace tiempo promover los principios de la Doctrina Social de la Iglesia en la sociedad cubana.
En cualquier caso, tiene razón la Iglesia cuando nos invita a transitar por los senderos del encuentro, el progreso y la reconciliación. Sería de gran utilidad a la nación que asumiéramos, al menos, el primer sendero y que la oposición de la Isla y el exilio ensayara la actitud del encuentro.
Un encuentro de los que estamos en cada orilla, que augurara ese encuentro anhelado y definitivo de las dos orillas.
Un encuentro que pospusiera las diferencias estratégicas e ideológicas para alcanzar los primeros acuerdos de una nación que quiere superar su pasado.
Un encuentro que posponga los intereses y los protagonismos, legítimos sin lugar a dudas, pero obstaculizadores de un consenso básico y urgente.
Necesitamos ese encuentro, ese ensayo parlamentario de lo diverso que supere de un modo positivo las concertaciones existentes. Ese lugar democrático que sirva como piedra angular de las instituciones futuras.
Ante un gobierno que prescinde del diálogo porque aún tiene la fuerza, debiéramos asumir el encuentro respetuoso y articulador de propuestas, el mundo que ya respeta a los huelguistas y a las Damas de Blanco respetaría más nuestro compromiso, y lo más importante: nos respetaríamos más nosotros mismos.
Los líderes religiosos de la Isla y el exilio debían animar a este encuentro, ellos no están condicionados por los compromisos políticos, por los programas de partido y las plataformas ideológicas. Sé que no es fácil lo que estoy sugiriendo, si se animaran a asumir ese empeño mi único poder es acompañarlos en la ingrata tarea. Soñar no cuesta nada y a veces los sueños se hacen realidad.
Cuba, es un sueño que espera, más allá de las mediaciones.
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Hacía tiempo que no oía tan sabias palabras. Lo felicito.
ResponderEliminarME GUSTO LO QUE ESCRIBIO Y SONNIO, SONNIAR NO CUESTA NADA, ADEMAS, MUY RECONFORTANTE EN CUANTO A LA RECONCILIACION Y EL AMOR PERDIDO ENTRE CUBANOS.LO FELICITO.
ResponderEliminarMUY BUENO EL LLAMADO A LOS LIDERES RELIGIOSOS, SIEMPRE Y CUANDO NO VAYAN DE QUINTA COLUMNA A ESA REUNION. TODO EL QUE VAYA O ASISTA, DEBIERA HACER COMO EL CRISTO DE LA EDAD MEDIA, SAN FRANCISCO DE ASIS. CUANDO DIJO, "PADRE HE VENIDO AL MUNDO SIN NADA, INCLUSO DESNUDO", SE DESPOJO DE LA ROPA QUE TENIA Y DESNUDO MARCHO HA CONSTRUIR UNA IGLESIA DESTRUIDA CON SUS PROPIAS MANOS. HAGAMOS ESO POR CUBA, DESPOJEMONOS DE AMBICIONES Y PROTAGONISMOS DE TODO RESENTIMIENTO Y AUTOSUFICIENCIA. DESNUDEMONOS DE UNA VEZ Y POR TODA Y CONSTRUYAMOS TODOS JUNTOS EL NUEVO TEMPLO DONDE RESURGIRA LA NACION CUBANA.