17 de abril de 2009

Para que no venza el tópico

Por Eduardo Mesa

La revista Espacio Laical trae en su último número dos artículos que han llamado mi atención. El primero de ellos titulado "Para que no venza el odio" lo firma su editor Roberto Veiga, el segundo "Habana-Miami, Mr Hyde y Dr Jekyll" lo firma Afredo Prieto González.


Es de agradecer el esfuerzo de esta revista de la Arquidiócesis de la Habana por publicar trabajos de autores exiliados, Carmelo Mesa Lago, Uva de Aragón, Jorge Ignacio Domínguez; es también de agradecer la intención de acercarse a la realidad del Exilio. Los artículos de Veiga y de Prieto pudieran inscribirse en este esfuerzo si no reivindicaran unos tópicos que suelen ser frecuentes en algunos medios de prensa, pero que resultan un tanto insólitos en una publicación católica cubana.

Por razones de espacio y tiempo me refereriré sólo algunas de las ideas que aparecen en dichos artículos; los cuestionamientos que se me ocurren parten de argumentos y ejemplos que encuentro en el día a día de esta realidad.

Primer Tópico: El Exilio dominado por el odio

Cuando un cubano llega a Miami los que lo esperan en el aeropuerto no portan bates de beisbol, ni lo reciben con insultos, ni están iracundos. Los cubanos que llegan a Miami son recibidos por familiares y amigos que residen en este país desde épocas diferentes, por regla general, estos recibimientos están marcados por la emoción, por la alegría de recuperar la cercanía de los seres queridos.

La familia cubana continúa siendo solidaria, las remesas se envían a pesar de las dificultades y las envía gente muy variada. Cuando pasa algún ciclón por la Isla esta comunidad se moviliza para enviar ayuda, es verdad que el debate en torno a quién se beneficia de estas ayudas no está ausente, así son las sociedades democráticas, todo se discute; aún así las donaciones que las Hermanas de la Caridad y otras instituciones recibieron no fueron pocas y se emplearon para ayudar a todos los cubanos.

Muchas televisiones y emisoras de radio de Miami cuentan con la presencia habitual de antiguos agentes de la Seguridad del Estado, altos oficiales del Ejército y funcionarios cercanos a Fidel y a Raúl, no hay turbas enardecidas esperándoles a la salida de los programas, nadie les dispara desde un coche en marcha, ni se apagan en una protesta masiva los televisores esclavos del rating.

Es cierto que hay personas que testimonian su odio, muchos de ellos tienen motivos para algo más que un "razonable disgusto". Hace poco recibí una clase de periodismo por el reportero de Radio Caracol Ernesto Ríos, uno de mis compañeros lo felicitó por no perder la serenidad cuando le tocó reportar que su hermana y un sobrino pequeño habían sido víctimas mortales de la embestida de los guardacostas cubanos:quedé estupefacto, yo sabía que esas cosas ocurren pero estaba vez me encontraba ante un familiar de las víctimas. El Sr Ríos no habló de odio, ni de venganza pero no me imagino cuánto dolor pueden sentir los que han vivido experiencias de esa índole.

Para las cosas que han sucedido creo que somos más dados a perdonar de lo que parecemos, creo que la vitalidad, creatividad y solidaridad que el Exilio expresa está mucho más cerca del Amor que del Odio.

Segundo Tópico: El exilio amenazante

Pretender a estas alturas que el Gobierno de Cuba se siente amenazado por Posada Carriles u Orlando Bosch es un argumento risible, decir que la libertad de estos señores provoca un sentimiento de inseguridad nacional en la Isla es un buen argumento para un programa de la "Tremenda Corte".

Es poco probable, por no decir imposible, que quede alguna organización con capacidad para implementar la lucha armada o atentar contra algún objetivo en el territorio nacional o fuera de él. La idea de restituir la democracia utilizando la violencia cuenta con pocos adeptos. Es comprensible que el régimen utilice estos argumentos, aunque es justo destacar que los oficiales de la inteligencia cubana no se los creen. Hacerse eco de esta amenaza en otro contexto raya en la bobería.

Tercer Tópico: Miami, corrupción y nostalgia

En el artículo del Sr Prieto se esboza una imagen de Miami como ciudad de políticos corruptos que es percibida como una República Bananera. La imagen que yo tengo de esta ciudad es distinta.

Es cierto que hay corrupción y corruptelas, no sólo en Miami sino en todo el territorio de la Unión, pero también hay prensa libre, periodistas y políticos honestos, asociaciones de ciudadanos y cosas por el estilo que la mantienen a raya. La corrupción es uno de los peores males que aquejan al mundo libre, en Madrid, en Bruselas, en Tokio o Sidney hay corrupción, es sin embargo en los totalitarismos donde enraiza con más fuerza este mal, desgraciadamente nunca se sabe cuanta corrupción hay en ellos hasta el día en que acaban.

Por lo demás, Miami, es una ciudad que se moderniza y mira al futuro, apostando con gran fuerza por el arte. Es una ciudad en donde muchos latinoamericanos han encontrado su oportunidad de salir adelante, una oportunidad que fue labrada por los cubanos que llegaron primero, pero que hoy pertenece a todos los que llegan y deciden quedarse aquí. Estos cubanos que pertenecen a diferentes estratos sociales y épocas de arribo han marcado esta ciudad con un optimismo y una capacidad de emprendimiento que todavía nos identifica.

Miami es mestizaje, oportunidad, integración que intenta conservar la cultura, los valores que se traen a bordo. Es ciudad de nostalgias, pero de nostalgias de lo bueno, no de lo malo que oscurece nuestra historia. Es la nostalgia de los que llegaron antes y de los que llegaron después, conviven en Hialeah peñas de motoristas que han comprado en Ebay motos Ural soviéticas y admiradores del Chevrolet 56. Conviven en la nostalgia de lo que, alguna vez, en su íntimo universo fue sinónimo de felicidad; nadie añora los errores republicanos, nadie invoca al fantasma de Fulgencio Batista, nadie anhela la represión, la cárcel, el silencio, la miseria organizada y el miedo de estos últimos cincuenta años.

Conclusiones:

La "intríngulis de la cuestión cubana" -una expresión que ha utilizado alguna vez el Sr Veiga- no está en el Exilio, ni en los anticastristas de izquierda, ni en los de derecha, ni en los programas de micrófono abierto que atacan al régimen de laHabana, ni en los programas de micrófono abierto que en Miami defienden al régimen de la Habana. La intríngulis es que dos tipos, buenos para nada, por muchas razones de diversa índole y con abundantes complicidades (algunas explicables y otras inexplicables) secuestraron a un país, a un pueblo y lo mantienen cautivo sin esperanza de libertad.

Podemos no estar de acuerdo con los que defienden el embargo, con los que están en contra de los viajes, con los que exigen el patíbulo para la camarilla gobernante y con los pocos que aún defienden la desafortunada opción de resolver nuestros problemas mediante la violencia; el desacuerdo con estas personas no debe inclinarnos a la actitud de homologarlos con los que gobiernan en la Habana; ni a mirar nuestra historia reciente como la historia de bandos enfrentados en donde hay más o menos las mismas razones.

Los tópicos no son lugar para el encuentro; las generalizaciones nos alejan de una realidad que es infinitamente más compleja que cualquier observación o análisis. Una realidad que afortunadamente se empeña en escaparse de aquello que pensamos y decimos; una realidad que día a día nos asusta, nos alegra y desmiente.

Para que no venza el odio
http://espaciolaical.net/contens/17/6970.pdf
Habana-Miami, Mr Hyde y Dr Jekyll
http://espaciolaical.net/contens/17/6768.pdf



6 comentarios:

  1. Eduardo, estoy de acuerdo cien por ciento con lo que escirbes y de la forma respetuosa y democratica que lo haces. Siento mucha pena cuando veo estas manifestaciones que solo me recuerdan lo permeada que esta el alma cubana del totalitarismo y la falta de libertad y discernimiento.
    Saludos, Ileana

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  2. Interesante articulo el tuyo como siempre. Estoy de acuerdo que simplificar un problema tan complejo como el nuestro empobrece el acercamiento y el encuentro "necesario".

    Goyito

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  3. Eduardito, como siempre tu pluma esclarece, es una pena que quizas estos articulos no sean leidos por mas cubanos o amigos de la causa cubana, el problema cubano no se simplifica a 2 + 2 = 4, es sumamente complejo y pasa por generaciones y distintos puntos de ver la realidad cubana, creo que en este momento estamos llamdos a abrir un espacio de dialogo, intercambio y a la vez sanacion de heridas. sigue adelante, tu amigo y hermano (aunque estos no se escogen) J. Padilla

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  4. Eduardo, hay gente que es más indulgente con el régimen cubano que con los cubanos del exilio. Es una pena.

    Muy bueno tu artículo.

    Un abrazo desde Madrid

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  5. No hay nada mejor que leer algo bien pensado y bien escrito, gracias.
    Yo tengo mucho dolor en cuanto a este tema y la esperanza no la veo, cada paso que se intenta dar es por gusto.

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